Ya me avisó Dodo…
Quizá hubiera sido mejor perseguir al conejo Blanco como siempre
y no dejarme encandilar por la sonrisa sin gato.
Pero siempre me distraigo y no encuentro el camino por donde ir. Ni siquiera sé donde debo ir. Sólo quiero salir de aquí y encontrar el bonito jardín.
Seguro que allí estoy segura. Seguro que allí no pasa nada malo.
A veces pienso que acabaría antes si la Reina de Corazones me cortara la cabeza.
Así todo acabaría antes.
Tengo la misma sensación que tuve en la casa del Conejo Blanco cuando me quedé atascada por beber de quel frasco buscando sus guantes.
Ahora necesito uno de esos con etiqueta de Bébeme para hacerme grande y sentirme fuerte...
Echo de menos a mi gato de Cheshire.
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Gracias por pasarte! :D